La nadadora de aguas abiertas María Inés Mato, con una discapacidad física (tiene amputada la pierna derecha) realizó esta experiencia en la Antártida, desafiando los efectos de las bajas temperaturas y resistencia corporal en aguas frías; para lograrlo, ha trabajado con psicología deportiva y técnicas de meditación y durante la prueba fue monitoreada su temperatura interna para prevenir la hipotermia.

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