Servicio de búsqueda personalizada

Búsqueda personalizada

Entradas más vistas en la última semana

Site Search Google

Google
 
Mostrando las entradas con la etiqueta fuerte de barragán. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fuerte de barragán. Mostrar todas las entradas

FUERTE DE BARRAGÁN ¡Puntal de La Nacionalidad!


Fragmento de una nota del escritor costumbrista
Carlos Raúl Risso
en http://carlosraulrisso-escritor.blogspot.com.ar/2012/06/fuerte-de-barragan-puntal-de-la.html
---
UN FUERTE

A escasa distancia de la Ciudad de La Plata, sobre la costa del ancho río del mismo nombre, y a unas cinco cuadras del arroyo Doña Flora, en tierras que ayer fueran del ‘Viejo Pago de la Magdalena, y hoy pertenecen al pujante partido de Ensenada, se encuentra erigido inconmovible ante el paso del tiempo el Fuerte de Barragán.
¿Quién no ha escuchado mentar alguna vez a dicho Fuerte? No únicamente lo conocen los habitantes de la zona, sino, que sin pecar de exageración creemos seguros de no equivocarnos, que lo conocen todos los habitantes del País, ya que el mismo jugó un papel importantísimo cuando el avasallante poder imperial inglés pretendió -soberbio- someternos a los designios de su bandera invasora, allá por 1806.
Pero remontémonos más en el tiempo para conocer algo más de su rica historia.

EL POR QUÉ DE BARRAGÁN
Si bien se sabe que después de proceder a la segunda fundación de Buenos Aires, al emprender su viaje de exploración y toma de posesión de las tierras ubicadas al sur del Riachuelo de los Navíos, aquel vizcaíno emprendedor que se llamó Juan de Garay procedió -simultáneamente al ir parcelando las tierras que pisaba- a entregarlas en suerte de chacras o estancias entre aquellos que lo acompañaban, no se tiene la certidumbre de quien fue el agraciado con las tierras de la zona del fuerte, ya que los designios del tiempo, quizás para poner una pizca de misterio, han podado dicho dato o lo han ocultado hasta el presente.
Sí se sabe, que hacia el fin de la centuria del 1500, las tierras próximas a la Isla de Santiago fueron dadas en merced al Alférez del Cabildo, don Bartolomé López, por Hernando Arias de Saavedra; y ya con mayor precisión en l629 las mismas fueron adquiridas al citado alférez por Don Antonio Gutiérrez Barragán, de quien y desde aquel entonces, la zona heredó su nombre.

SU NACENCIA
Mucho agua lobuna ha zarandeado el Plata desde entonces, y muchos hechos trascendentales para la historia se han desarrollado en su zona de influencia.
Según reza el monolito erigido para recordar su fundación, la misma acaeció en el año 1731 por orden del Gobernador de Buenos Aires, Don Bruno Mauricio de Zabala.
Ya en el año 1727, en base al reconocimiento del Río Santiago y adyacencias efectuado por el Piloto Juan Antonio Guerrero, se tuvo la certeza del lugar apropiado para erigir un fuerte que sirviera en la defensa de la ensenada, ya que todo indicaba que la misma era el lugar ideal para el desembarco de cualquier fuerza invasora que intentara tomar por asalto la ciudad de Buenos Aires, teniendo en cuenta además, la proximidad a ésta.
Por ese entonces y transcurridos 100 años de las compras de esas tierras por Gutiérrez Barragán, pertenecían las mismas a un nieto suyo, el Sargento Mayor Pablo Barragán.
A los tres años de su instalación, el Fuerte vive quizás su bautismo de fuego cuando tras intensos combates la guarnición propia consigue rechazar una intentona portuguesa de invasión.
Originariamente el fuerte constaba en su perímetro de una muralla de adobes cocidos y algunos cañones. Sesenta y ocho años después con motivo de la declaración de guerra entre España e Inglaterra el mismo fue ‘modernizado’ reparándoselo y adosándole nuevas baterías. Si bien fuertes crecientes del Plata lo dañaron seriamente a los pocos años, por orden del Virrey Márquez de Loreto fue reconstruido y provisto de nueva artillería, continuando su mejoramiento con posterioridad, como el acontecido en el año 1800, figurando como dato curioso que para la concreción de tales trabajos se trajeron indios de las Misiones.
Y así, viajando por las huellas del tiempo nos hemos acercado al año 1806, cuando encontrándose a su mando Don Santiago de Liniers, sus baterías abrieron fuego sobre la escuadra invasora inglesa, jugando el Fuerte de Barragán un papel principalísimo en aquella primera invasión.

REPRESIÓN DEL CONTRABANDO
Desde su fundación, el Fuerte tuvo intenso accionar en la lucha contra el comercio ílícito que desde antiguo se llevaba a cabo, apoyado fundamentalmente por los portugueses, el que se había acrecentado cuando aquellos fundan la Colonia del Sacramento en la banda oriental del Río de la Plata (hoy República Oriental del Uruguay), población que les servía como base general de sus operaciones. Pero en las mismas -ya en gran escala- no solo intervenían los portugueses, sino que también operaban franceses e ingleses muy interesados en ganar mercados para sus crecientes industrias, como así también no pocos comerciantes españoles, que gente inescrupulosa la ha habido en todo tiempo y lugar.
Una vez instalado el Fuerte, la situación sufrió un cambio como que desde el mismo salían contingentes armados en embarcaciones ligeras que atacaban a los navíos de los contrabandistas, con lo cual ya quitaban la impunidad con que habían actuado hasta entonces; asimismo no faltaron las ocasiones en que las embarcaciones que salían del Fuerte llegaran a atacar la mismísima Colonia, en la otra vera del Río.

ÚLTIMOS HÁLITOS DE VIDA
En los tramos finales de la Guerra con el Brasil, al librarse la batalla de Monte Santiago, el Fuerte vive aunque algo indirectamente la intensidad de las acciones.
Sus últimos e importantes escarceos militares, los sobrelleva cuando impuesto el bloqueo francés, se lo repara, se le asigna dotación de hombres y embarcaciones para su defensa.
El hecho de que una vez finalizado dicho bloqueo el estuario del Plata no se viera sacudido por otros acontecimientos bélicos, hizo que el tiempo lo cubriera con un tenue manto de olvido, pero de pie, hasta llegar a nuestros días.

La Plata, 9 de octubre de 1982
(Publicado en Revista El Tradicional Nº 77)

**Visita: http://bohemiaylibre.blogspot.com

EL SUBMARINO ARGENTINO DE 1810.

Carronada  (en Museo-Fuerte Barragán)

En 1810, inmediatamente después de la instalación del primer gobierno patrio, el problema más grave que enfrentaba éste era la tenaz oposición de la Banda Oriental. El espionaje era moneda corriente en las dos orillas y no se descartaba un ataque de los realistas desde Montevideo.

Por esos días arriba a Buenos Aires, procedente de Amsterdan y embarcado en el brig mercante inglés "Patty", el ciudadano norteamericano Samuel Williams Taber, con intención de radicarse en el Plata y dedicarse al comercio.

Taber tenía treinta años, había nacido en la ciudad de Nueva York y pertenecía a una familia acomodada de origen judío. Había arribado a Montevideo en diciembre de 1810, pero al tomar conocimiento de la revolución porteña, optó por pasar a Buenos Aires a efectos de aportar su esfuerzo a la causa emancipadora.
Se presentó inmediatamente en el fuerte, donde expuso a los miembros de la Primera Junta los planos de un artefacto submarino que serviría para atacar a la flota realista. Su invento era una especie de tortuga de madera con un taladro en la punta con el que Taber pensaba perforar el casco de los buques enemigos en la rada de Montevideo, a efectos de colocar allí los explosivos.
La Junta designó una comisión especial para que estudiara los planes de Taber, integrada por Cornelio Saavedra y Miguel de Azcuénaga (1), quienes, mediante un informe secreto, aprobaron la factibilidad de la idea y la posibilidad de volar los polvorines flotantes de la armada española.(2)

En menos de quince días comenzó la construcción del conocido solamente como "proyecto Taber", dado el secreto de que se le rodeó. El mismo fue financiado enteramente por su inventor.
A poco de iniciarse los trabajos, el norteamericano fue enviado a la Banda Oriental en calidad de espía, a efectos de estudiar in situ el ataque. Taber regresó a Montevideo y se abocó a su misión realizando estudios de sondajes, corrientes, etc.
El 26 de marzo de 1811, junto con dos capitanes, dos subtenientes y un ingeniero, se disponían a huir del puerto oriental en una pequeña embarcación con el resultado de su espionaje, pero fue detenido, acusado de sobornar a marinos españoles. Cargado de cadenas fue llevado a prisión, donde permaneció hasta el 25 de mayo de 1811, en que, luego de muchas protestas, y mediante la intervención del cónsul norteamericano, y la única condición de que se embarcara en el primer navío que se dirigiera a los Estados Unidos y nunca más se inmiscuyera en los asuntos del Río de la Plata, fue liberado.

En agosto abordó la nave que lo depositaría en su país natal. Pero Taber había decidido que su corazón era de Buenos Aires, descendió del buque en Río de Janeiro e inició el regreso, llegando a esta ciudad el 10 de septiembre de 1811.
Inmediatamente se reunió con los miembros de la Primera Junta para exponerles su plan, que consistía en atacar con su invento una fragata y un bergantín españoles utilizados como depósitos de pólvora amarrados en el puerto de Montevideo. La Junta aprueba el plan y nombra a Taber capitán de artillería ad-honorem.

Fabricada la embarcación, construida en madera, de entre ocho a diez metros de largo, pintada de negro y marcada con una "T" en blanco, sus partes son colocadas en un gran cajón de madera de pino, también marcado con una "T".
El 21 de octubre de 1811 Taber solicita permiso para trasladarse a la Ensenada de Barragán con todo el equipamiento a efectos de completarlo, armarlo y experimentarlo en aguas del río. Esto era necesario porque el bajo calado de las aguas del puerto de Buenos Aires hacía imposible la navegación del artefacto. Además, hubiera llamado la atención de todos y no faltaría el soplón que informaría a los realistas.
Jamás llegó a Ensenada, porque antes que la pesada carreta tirada por bueyes iniciara su travesía, el 22 de septiembre de 1811, cayó la Junta Grande y asumieron Juan José Paso, Manuel de Sarratea y Feliciano Chiclana.

A los miembros del primer triunvirato les pareció arriesgada la idea del norteamericano y la descartaron, a pesar de que Juan José Paso había integrado la Junta que aprobó el proyecto de Taber. Jamás se supo adonde fue a parar el cajón con las partes del aparato.
Taber siguió durante 1812 con sus espionajes, ahora en Chile, y el 8 de noviembre de 1813 murió en la estancia de su amigo Richard Hill, situada a 50 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, víctima de la tisis adquirida en su prisión de Montevideo. Legó todos sus bienes, según hizo anotar en su testamento, a la Junta Revolucionaria.

Los planos del submarino de madera desaparecieron, y la tortuga de Taber jamás pudo participar de la guerra de la independencia. Ninguna calle o plaza recuerda a este visionario precursor que puso su vida y sus bienes al servicio de su país de adopción.
 
http://www.histarmar.com.ar/InfHistorica/PrimerSubmArgentino.htm
http://www.lagazeta.com.ar/
 

Recreación histórica 2007 - Invasiones inglesas





(nota y fotografías de El Día S.A.)



Las invasiones inglesas en una recreación impactante



Veinte mil personas colmaron el Fuerte Barragán de Ensenada a 200 años de la histórica gesta



Nahuel, de ocho años, mira atento el campo del Fuerte Barragán, percibe que algo está por ocurrir pero no sabe bien de qué se trata.


Un instante después resuena el primer cañonazo que estremece a las miles de personas -20 mil según la organización- que ayer por la mañana participaron de la recreación de las invasiones inglesas, que una vez más implicó una extraordinaria puesta con más de 500 actores en escena representando a uno u otro bando.


Aquel cañonazo, cerca de las 11.20, según el relato que los espectadores siguieron atentamente, hace 200 años significaba el ataque británico.


Y así fue, minutos después la avanzada invasora comenzó a golpear con insistencia sobre las fuerzas integradas por criollos y españoles, apostados en un fortín levantado especialmente para la recreación, y ubicado en medio del campo.


La ropa utilizada por representantes de ambas fuerzas, según se explicó, resultó un fiel reflejo de lo que en verdad ocurrió hace unos doscientos años, al igual que las bandas que acompañaban y alentaban a los soldados durante las batallas.


Ayer, luego del primer encuentro entre ambas fuerzas, la recreación continuó con una hora de acción plena en la que el público, que participó más activamente que el año pasado, disfrutó de una recreación presentada como "la más grande de Sudamérica".


La puesta en escena incluyó, además de fuertes cañonazos y disparos desde todos los costados, batallas cuerpo a cuerpo, el incendio de una casa y disputas por la colocación de una bandera británica que sus soldados izaron al tomar el mando del Fortín tras desplazar a las fuerzas criollas, que más tarde se "vengaron" al arrancarla, una situación que hizo levantar al público.


Para que la reconstrucción se hiciera posible, cuerpos de recreación histórica de todo el país hicieron su aporte: la Guardia Escocesa de Buenos Aires, con su banda de música y sus fusileros, los Granaderos de Fernando VII, la Banda de Gaitas de Buenos Aires, la Real Artillería del Virreinato, los Milicianos de Santa Fe, el Tercio de Gallegos y los Blandengues de Barragán.


Además los organizadores también destacaron la participación de la Escuadra Albiceleste de la Policía bonaerense y las agrupaciones tradicionalistas La Montonera y Punta Lara, así como la Asociación Patria Grande, de Chile.


ORDEN, DISCURSOS Y UNA ORACION


Desde muy temprano en la mañana de ayer, el camino Almirante Brown comenzó a recibir a miles de vecinos que intentaban llegar al predio del Fuerte Barragán en Ensenada para asistir a otra recreación de la invasión de los ingleses, muchos de ellos empujados por haberse perdido la del año pasado.


El público se fue ubicando alrededor del campo del Fuerte, donde los encargados de la seguridad, integrantes de organizaciones sociales de Ensenada, lo distribuían.


Esta vez la llegada de la gente resultó más ordenada que en aquella oportunidad. Esto se explica porque el clima de los últimos días, incluido el de ayer, permitió aprovechar los terrenos adyacentes para estacionar.


Antes de dar comienzo a la recreación, de la que participaron funcionarios comunales, del gobierno bonaerense y de la Comisión del Bicentenario de la defensa de Buenos Aires, el intendente de Ensenada Mario Secco se encargó de aclarar que "para los que mañana harán su crítica no somos dueños de la historia simplemente estamos aquí para reivindicar a los héroes de la Patria".


Más tarde tuvo lugar la bendición del Arzobispo de La Plata Héctor Aguer, quien recordó que "se trató de una gesta magnífica que ocurrió en 1806 y 1807, cuando españoles y criollos hicieron frente a la invasión extranjera".


"En aquel momento -añadió Aguer- se fue gestando la posibilidad de lograr la Independencia.


Y fue la fe católica la que animó a los héroes de aquellas jornadas al combate, y que hoy nos permite tener una Argentina más grande, más justa y más fraterna".


Posteriormente el religioso invitó a todos los presentes a rezar una oración y el amén final dio paso a la acción.


UN HERIDO Y UN CAIDO DEL CABALLO


Nahuel no volvió a asustarse como ante aquel primer cañonazo de las 11.20, pero ante la cantidad de disparos y luchas cuerpo a cuerpo que se sucedieron, insistió en varias oportunidades a sus padres para que le explicaran por qué nadie quedaba tendido en el campo de batalla, respuesta que nunca llegó desde las tribunas.


Pero parte de las dudas del niño fueron evacuadas por un criollo al que disparos ingleses dejaron "herido".


El criollo permaneció en el piso, hasta que un compañero lo arrastró más de cien metros en una especie de manta, para sacarlo de la zona "caliente" del enfrentamiento y que allí pueda ser atendido, como se hacía en aquella época.


Más tarde un caballo asustado por el intercambio de disparos despidió a uno de los soldados criollos, que cayó al piso pero no resultó herido.


Para ese momento el público repudiaba la primera parte de la recreación, que concluía con los ingleses desplazando a criollos y españoles del Fortín, donde además izaron la bandera de su país.


Una vez que criollos y españoles se habían retirado y al ver cómo se sumaba a su lucha el Regimiento N° 1 de Patricios -que nació el 15 de septiembre de 1806 con motivo de la Primera Invasión-, el intento por recuperar el terreno perdido devolvió la acción en el Fuerte Barragán.


Así las tropas al mando de Santiago de Liniers empezaron a avanzar y obligaron a los británicos a replegarse, lo que causó el festejo del público, que volvió a levantar la voz cuando al retomar el control del Fortín los criollos se encargaron de retirar la bandera inglesa.


Una simulada rendición de los invasores frente a Liniers dio lugar al aplauso y al ¡Viva la Patria!, al que la mayoría adhirió al igual que el rubio Nahuel, que se retiró sonriente, y con menos dudas y miedos que al comienzo.


***

Se fueron todos contentos

Julieta (8 años) y Celina (12), del colegio Don Bosco de Ensenada, coincidieron al afirmar que "nos gustó y la verdad es que la pasamos muy bien, no conocíamos cómo habían sucedido los hechos".
Y agregaron: "Ahora nos vamos con las cosas un poco más claras, aunque por momentos sentimos miedo por los disparos".
Martín Balmaceda, vecino de Ensenada: "La verdad es que el año pasado me había quedado con las ganas de estar en la recreación y este año no lo dudé. Estuvo bárbaro, me encantó a mí y a mi hija. Además la gente se comportó muy bien y en forma ordenada".
Luis Lango, 51 años de Ensenada: "Fue espectacular y no me cabe ninguna duda que esto se tiene que seguir haciendo, porque debe ser aprovechado por los chicos para aprender. En la anterior oportunidad no pude estar debido a que estaba trabajando. Pienso que de alguna manera esta es una forma de recrear la Patria".
***


Dirigibles ensenadenses - por Adolfo González

Producido el accidente (noviembre de 1915) al condestable Joaquín Oytabén en la Escuela Aeronaval de Berisso, el Gobierno Nacional vota la ley que inaugura los vuelos en Fuerte Barragán a partir del 11 de febrero de 1916.
Pero el efecto es nulo. Salvo Silvio Pettirossi y algún otro aviador del espectáculo que pagan por guarda y mecánica un arancel, la Marina no cuenta con qué volar.
A partir del 19 de noviembre de 1921, la Armada compra los dirigibles "El Plata" y "Los Andes" con todo el utilaje, inaugura en Fuerte Barragán como Escuela de Aviación y Aeroestación los cursos, y es allí cuando las dificultades de alojamiento para oficiales y alumnado obligan a construir las "cuadras" que vemos con el monolito de 1911 a un costado.
Los ascensos y descensos de estos gigantes más livianos que el aire, tan riesgosos como anecdóticos, dieron lugar a las historias de "globeros" en la Ensenada.
Todo terminó el 30 de noviembre de 1930. Un temporal destruyó el hangar con los viejos dirigibles guardados en su interior, los que quedaron irrecuperables.

¿se suman?