Francia, aliada de los unitarios de Montevideo, bloqueaba a la Confederación pero no podía comprometerse en acciones terrestres a pesar de los reclamos de los unitarios. Los ingleses querían la libre navegación de los ríos, pero no costa de que su circunstancial enemiga pusiera un pié en américa; los comerciantes ingleses presionaban a Londres por el levantamiento del bloqueo que perjudicaba sus negocios, y la opinión en la prensa extranjera se volcaba de a poco a favor del país agredido. Por otro lado la propia opinión pública francesa comenzó a desconfiar que no sería tan fácil la partida.
Por otro lado los unitarios complotaban contra Rosas con Santa Cruz, que al frente de la Confederación Peruano-boliviana pretendía anexar las provincias del norte argentino.
No pudiendo comprometer tropas francesas en tierra, el cónsul Roger obtuvo una fuerte suma de dinero para formar “ejércitos auxiliares”, que no eran otros que unitarios y traidores, que se aliaban al extranjero por su odio a Rosas.
La Gazeta Federal
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**** La historia de esta región, que hoy comprende los partidos de Ensenada, Berisso y La Plata, y la historia de Argentina.FOTOS: plantilla y cabecera: Guillermo Hariyo.
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El sentimiento pacífico de Sarmiento
Yo, inspirado por el sentimiento de los hombres pacíficos y honrados, aquí he aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza a ese inveterado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían convencido en meses de su muerte.” (Sarmiento – Mitre, Correspondencia, p.230)
La Gazeta Federal
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La manipulación de la historia como fuente de opresión y sometimiento
El paradójico caso de la Revolución de Mayo de 1810.
“La civilización es un aprendizaje de la historia” - David Hume
En 1880 Alberdi en su discurso “La omnipotencia del estado es la negación de los derechos individuales” decía: “La raíz mas profunda de nuestras tiranías modernas radica en la concepción greco-romana de patria y patriotismo que nuestras universidades copiaron de la Francia”
Alberdi advertía que a la fuerza centrifuga generada por la Revolución de Mayo, que buscaba la individualidad de cada argentino garantizada en la Declaración de Derechos individuales de la Constitución de 1853; se oponía una fuerza “colectivista” centrípeta que venia del antiguo régimen tribal y patriótico greco-romano.
A esa fuerza colectivista centrípeta se le sumaba la del naciente nacionalismo que unida al modelo canónico neo-clásico terminaría definitivamente con los postulados de la Revolución de Mayo y su Constitución de 1853.
El modelo “canónico neoclásico” del nacionalismo tendría tres patas:
1) Cambiar el ordenamiento jurídico moderno liberal, democrático, federal, igualitario, republicano y de civilización de la Revolución de Mayo según su Constitución de 1853, por el antiguo Derecho canónico mediante la sanción del Código Civil, como claramente advirtió Alberdi en 1896 en su critica al Código Civil que reestablecería una sociedad jerárquica, clasista, esclavista, unitaria, injusta, antidemocrática y bárbara.
2) Modificar el ordenamiento económico moderno, terminando con el Sistema Económico y Rentístico de recursos del Estado según su Constitución de 1853 para ser reemplazado por el perverso sistema Neo-clásico "tributario" de recursos del Estado; hoy conocido como Neoliberalismo.
3) Para concluir la faena jurídica y económica la tercera y más importante herramienta fue la manipulación de la historia.
La historia oficial, la que siempre nos contaron y nos enseñaron, es la que escribieron los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX y su espíritu no pudo sino reproducir la ideología oligárquica, porteñista, liberal en lo económico y autoritaria en lo político, antihispánica y anticriolla de aquellos cuyo proyecto de país estaba resumido en el dilema sarmientino entre “civilización”, lo europeísta-porteño, y “barbarie”, lo criollo-provincial. Bien diferente al dilema de Mayo encarnado en Alberdi donde “civilización” es la “seguridad” sobre la vida y hacienda de las personas y “barbarie” la “inseguridad” sobre la vida y hacienda de las personas.
Bartolomé Mitre vencedor en la batalla de Pavón (1861) adhiere a la Escuela Historiográfica Franco Germánica que nace con la corriente Nacionalista de Ernest Renan (1823-1892). Dicha corriente historiográfica se pregunta que hacer para hermanar regiones enfrentadas ancestralmente. La respuesta es clara, debemos “construir” una nueva historia. Una historia inmaculada de hombres probos que generen “confianza patriótica” para poder conformar ejércitos nacionales. Si es preciso mentir y ocultar hechos hay que hacerlo, es necesario construir la nueva nación sobre un pasado glorioso, como basamento para conquistar un futuro venturoso.
De la misma índole había sido el consejo de Salvador María del Carril en 1829 a Lavalle: “Fragüe el acta de un consejo de guerra para disimular el fusilamiento de Dorrego porque si es necesario envolver la impostura con los pasaportes de la verdad, se embrolla; y si es necesario mentir a la posteridad, se miente y se engaña a los vivos y a los muertos". Terminaba urgiéndolo a hacer desparecer la prueba de su villanía: “Cartas como éstas se queman”.
Luego de la tragedia de Navarro los unitarios se lanzaron al exterminio del gauchaje federal.
Dicha matanza se repitió, amplificada, cuando, luego de que Urquiza entregase a Mitre el triunfo en Pavón, los porteños organizaron el ejército nacional que fue lanzado a las provincias para ocuparlas y desalojar a sus gobernantes federales.
Además, bajo el mando de los crueles coroneles uruguayos, Arredondo, Paunero, Flores y Sandes, se castigó ejemplarmente a todo aquel que no se sometiera al proyecto porteñista, iniciándose una salvaje cacería de los caudillos resistentes a tanta prepotencia.
Citemos al locuaz Domingo Faustino: "Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier número que sean" (año 1868). "Es preciso emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos”. No es aventurado el cálculo de que en los quince años posteriores a Pavón murieron la mitad de los gauchos de la campaña. La propuesta fue más allá del aniquilamiento físico y apuntó a la extirpación cultural, también psicológica, de los principios de Mayo y de todo aquello que oliera a plebeyo y nacional, identificado con barbarie, y lo hispánico, homologado a decadencia. Se estableció así una condición esencial de la dependencia argentina de intereses ajenos a los patrióticos en complicidad con su dirigencia política y económica.
El mecanismo automático que funciona a nivel colectivo, en cada argentina y argentino, y se activa sin que se tenga conciencia de ello pues está muy arraigada en nuestra cultura, más aún: en nuestro psiquismo, que lo culto, lo civilizado, lo deseable es lo exógeno.
Una manifestación de ello es la autodenigración, exacerbada últimamente en publicaciones y documentales empeñados en ensalzar nuestros fracasos e incompetencias.
Ese diseño es el que se prolonga hasta nuestros días, con las variaciones impuestas por épocas y circunstancias, y a su calor se desarrolló la historiografía que le era funcional, sustentada por ceremonias escolares, marchas patrióticas, libros de texto, cátedras universitarias, academias y el dominio de los mecanismos de prestigio y de financiación.
Contra esa versión tendenciosa surgió en el pasado el “revisionismo histórico” cuyo primer antecedente puede encontrarse en el Juan B. Alberdi: “En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales Mitre, Sarmiento o Cía, han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos. Sobre la Revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras, ellos tienen un alcorán que es de ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie y caudillaje” (“Escritos póstumos”).
Revisar la historia consagrada obliga a rescatarse de la inducción de lo aprendido y repensar desde una perspectiva propia que supere el desprecio culterano por lo popular, lo criollo, lo hispánico y lo religioso, elementos fundamentales de lo nacional, y que no se fundamente en la idealización y mimetización con lo foráneo, empeño que la globalización al servicio del astuto poder planetario ha llevado hasta el saqueo de la intimidad psicológica .
El forjista Jauretche, cuando dichos mecanismos no eran todavía tan alienantes, se refirió a ello: “Fue una labor humilde y difícil, porque tuvimos que destruir hasta en nosotros mismos, y en primer término, el pensamiento en que se nos había formado como al resto del país y desvincularnos de todo medio de publicidad, de información y de acción pues ellos estaban en manos de los instrumentos de dominación, empeñados en ocultar la verdad”.
La tarea no es fácil, por momentos desanimante: “Todo escritor nacional ha experimentado alguna vez la sensación de un muro que lo asfixia y la interrogación concomitante acerca de si la lucha empeñada tiene un sentido que la justifique” (Scalabrini Ortiz).
Porque el principal obstáculo no está afuera sino principalmente en el interior de nosotros mismos, modelados psicológica y culturalmente de acuerdo a los aparatos ideológicos del estado liberal-autoritario nacido después de Pavón y exacerbado por la evolución mundial hacia un fundamentalismo capitalista.
Y la historia oficial es uno de los principales, y más prematuros pues opera desde la preescolaridad, de dichos mecanismos. Es por ello que el interés por el revisionismo se galvaniza en etapas en que el dominante sistema social, económico y político es fisurado por las crisis y pierde algo de su consistencia, como sucedió en los 30 y al principio de este siglo.
Deberemos tener en cuenta, por ejemplo, modernos obstáculos para acceder a una sólida construcción identitaria, indispensable para el reconocimiento de un pasado propio y diferenciado, como los descriptos por Bauman al referirse a la “vida líquida” caracterizada por la precariedad y la incertidumbre que obliga a recomenzar siempre: “Entre las artes del vivir moderno líquido y las habilidades para practicarlas, saber librarse de las cosas prima sobre saber adquirirlas”. Las convicciones y los marcos referenciales son entonces tan evanescentes como los objetos que son comprados para ser prontamente considerados desperdicio y ello atenta contra las afirmaciones nacionales antitéticas de la globalidad indiferenciante. “Los miembros de la sociedad –explica Bauman– buscan desesperadamente su ‘individualidad’, ser un individuo. Esto es, ser diferente a todos los demás. Sin embargo, si en la sociedad “ser un individuo” es un deber, los miembros de dicha sociedad son cualquier cosa menos individuos, distintos o únicos”.
Ser un “individuo”, entonces, significa ser idéntico a todos los demás. Por ejemplo, aceptar la historia tal como nos la han impuesto por interés, por ignorancia o por miedo a ser distintos. La amenaza es la marginación, no pertenecer a la sociedad individualizada. En el campo historiográfico, no ser tenido en cuenta para sitiales académicos, cátedras, empleos, becas, subsidios, viajes. Por ello es comprensible que jóvenes historiadores elijan conciente o inconcientemente no apartarse de lo establecido para poder profesionalizar su vocación.
Lo que unía y une a los revisionistas es lo que en “Política Nacional y Revisionismo Histórico” expresó Arturo Jauretche: “Véase entonces la importancia política del conocimiento de una historia auténtica; sin ella no es posible el conocimiento del presente y el desconocimiento del presente lleva implícita la imposibilidad de calcular el futuro, porque el hecho cotidiano es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será, que no por difuso es inaccesible e inaprensible”.
El abogado y economista Armando RIBAS afirma que los abogados argentinos son ignorantes ilustrados (ignorantes del Derecho de civilización, de los modernos de la Constitución de 1853 e ilustrados en el derecho antiguo y bárbaro del Código Civil) y que los economistas argentinos son ignorantes sin ilustrar (ignorantes del sistema rentístico de recursos del Estado de la Constitución de 1853 ya que el mismo no solo no se lo trata en nuestras facultades, sino, que ni siquiera se lo menciona). Nietzsche decía: "la forma más rápida y eficiente de transformar a un joven inteligente en un imbécil es enviándolo a la Universidad".
El mayor logro del neoliberalismo tributario y esclavista es la aceptación de la victima de sus premisas básicas y no sólo por algunas victimas, sino para la mayoría de ellas. En los periódicos, en la radio, en las escuelas y universidades, en todas partes el error “neoliberal tributario” es predominante, y está seguro y confortablemente escondido en la opinión pública, que está de su lado. Por esta via la noble igualdad y el grito sagrado serian desterrados.
Para destrabar el círculo del silencio que pesa sobre la Revolución de Mayo debemos comenzar tirando del hilo de la historia.
A 200 años, es en la Revolución de Mayo de 1810 donde se encuentran las soluciones a todos los problemas económicos, políticos, sociales y culturales de hoy. Sin embargo sigue siendo motivo de ocultamiento para nuestros abogados, economistas, politicos, historiadores y periodistas profesionales.
No puede construirse un futuro venturoso sobre la base de un pasado falsificado.
Por Guillermo Andreau
Fuente: http://elrelativismojuridico.blogspot.com/2010/08/la-manipulacion-de-la-historia-como.html
El imperialismo brasileño y sus ambiciones en Sudamérica
Con importantes colonias en el lejano oriente, los portugueses sintieron el descubrimiento de América como una derrota propia. En la disputa intervino el Papa, que mediante la Bula del 4 de mayo de 1493 dividía los dominios españoles de los portugueses.
No conformes con lo obtenido, los portugueses siguen la disputa hasta que el 7 de junio de 1494, por el tratado de Tordesillas, se establece un nuevo límite mediante una línea que de polo a polo que pasaba 370 leguas al Oeste de las islas de Cabo Verde, aproximadamente por la ubicación de Río de Janeiro. De esta forma los lusitanos adquirían derechos sobre 270 leguas más hacia el Oeste que lo establecido en la Bula Papal.
Pero los lusitanos no se conformarían con ese nuevo límite, ni con ningún otro. Fieles a sus ambiciones imperiales, y hábiles diplomáticos acostumbrados a ganar por la negociación lo perdido por las armas españolas, los imperialistas brasileños no abandonarán jamás su propósito de expansión hacia el sur, sobre el Virreinato español.
Esta política brasileña fue comprendida ya en el siglo IXX , entre otros, por el propio Juan Bautista Alberdi. Con motivo de la Guerra del Paraguay, señala Alberdi que el Imperio desde sus orígenes había hecho la guerra a los países españoles, porque necesitaba “salir de la zona tórrida en al que está metida casi la totalidad de su territorio, y no tiene más que una dirección para buscar territorios templados de que carece. Esta dirección es el Sud, y los territorios templados que necesitaba son la Banda Oriental o Estado del Uruguay”
Lamentablemente Alberdi comprendió esto demasiado tarde, cuando ya había contribuido con su ingenua política a debilitar al gobierno de Rosas hasta ser derrotado en Caseros. Mientras los unitarios como Lavalle, Paz, y Lamadrid combatían con el terror y las armas al régimen rosista, algunos ilustrados combatían con la pluma desde su cómodo escritorio del exilio, como Sarmiento, Florencio Varela o Rivera Indarte. El ciego odio unitario y las intrigas del imperio terminarían por desgastar a Rosas, tras veinte años de encarnizada defensa de la integridad territorial y soberanía nacional.
Reconciento su error, finalmente Alberdi se reconciliará con Rosas, pero ya era tarde. El daño estaba consumado.
Imposibilitado el Brasil de vencer por las armas a las aguerridas tropas españolas y luego a las de la Confederación, intrigó permanentemente para debilitarla, dividirla. Su persistente ambición sobre el Plata la llevó a invadir o intervenir en la Banda Oriental con la complicidad o pasividad porteña, hasta desembocar en la guerra de 1827 donde las armas argentinas vencieran completamente a los imperiales en Ituzaingo. Nuevamente los brasileños conseguirían en las negociaciones lo perdido por las armas, y el desmembramiento de la Banda Oriental se obtendría tras la vergonzosa capitulación rivadaviana, que le costara el gobierno al propio Rivadavia y el posterior derrocamiento y fusilamiento de Dorrego a manos de Lavalle, envalentonado por las intrigas unitarias.
Más información en:
La Gazeta Federal
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RICARDO LOPEZ JORDAN - Una anécdota huidiza
Imagen: "Piantadino"
famoso personaje de
Adolfo Mazzone
El 6 de enero el caudillo es trasladado en el vapor “Luján” a Rosario y alojado en una celda de la aduana.
En la tarde del 11 de agosto de 1879 el preso es visitado por su esposa Dolores Puig y sus hijos Eduardo, Pepa y Lola, solicitando aquella pasar la noche en la celda para atender a don Ricardo por estar enfermo.
Así lo hizo, en compañía de sus hijos.
La mañana del día 12 llegó; sólo permanecía en la celda la esposa de don Ricardo, doña Dolores Puig. Uno de los guardias, la noche anterior, había visto retirarse a una mujer acompañada por una niña. Evidentemente la mujer no era otra que don Ricardo, que en fuga romántica se escabullía a la vista de un oficial y 22 soldados que lo custodiaban.
- La Gazeta Federal
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El General San Martín opina sobre Juan Lavalle
Si bien el General San Martín, reconocía en Lavalle una gran valentía, durante su frustrado regreso, al enterarse del fusilamiento de Dorrego en al año 1828, deja sobre Lavalle un juicio lapidario:
“Sería un loco si me mezclase con estos calaveras. Entre ellos hay alguno, y Lavalle es uno de ellos, a quien no he fusilado de lástima cuanto estaban a mis órdenes en Chile y en Perú…son muchachos sin juicio, hombres desalmados…”
(García Mellid, Atilio. “Proceso al liberalismo argentino”. Edit. Theoría. 1988)
En la imagen: Juan Lavalle
http://www.lagazeta.com.ar/cruzada_libertadora.htm#03
“Sería un loco si me mezclase con estos calaveras. Entre ellos hay alguno, y Lavalle es uno de ellos, a quien no he fusilado de lástima cuanto estaban a mis órdenes en Chile y en Perú…son muchachos sin juicio, hombres desalmados…”
(García Mellid, Atilio. “Proceso al liberalismo argentino”. Edit. Theoría. 1988)
En la imagen: Juan Lavalle
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Vidalitas federales
El General Gregorio Araoz de Lamadrid partió hacia Tucumán al servicio de Rosas, y en el camino compuso algunas vidalitas federales:
Perros unitarios,
nada han respetado,
a inmundos franceses
ellos se han ligado.
Sabed, argentinos,
que están traicionando,
porque Luis Felipe
los está comprando.
De Mayo los hijos
que son verdaderos
no se ligan nunca
con los extranjeros.
Y cuando su patria
ven amenazada,
olvidan agravios,
corren a salvarla.
- La Gazeta Federal
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Perros unitarios,
nada han respetado,
a inmundos franceses
ellos se han ligado.
Sabed, argentinos,
que están traicionando,
porque Luis Felipe
los está comprando.
De Mayo los hijos
que son verdaderos
no se ligan nunca
con los extranjeros.
Y cuando su patria
ven amenazada,
olvidan agravios,
corren a salvarla.
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Por qué el Sable de San Martín descansa, como él, en suelo argentino.
Entonces el sable, aquel viejo sable se estremeció en su vaina como en los buenos días de las batallas por la libertad del continente lejano.
El león sintió que sus canas eran todavía pelos viriles, comprendió toda la grandeza del esfuerzo del dictador, y dijo que en mejor mano no podía caer la prenda heroica. Y redactó su testamento partiendo la herencia en dos; dejó su corazón a Buenos Aires y su sable a Juan Manuel de Rosas. Y no tenía más que dejar. Hay motivos para creer que no amaba más el corazón que el sable. Este rasgo de San Martín, es entre los muy pocos geniales que tuvo, el más genial. No cualquiera podía comprender a Rosas. Verdad es que San Martín no debió ver en él sino el Salvador de la Independencia de América. Pero, ¿se necesita más?
Y bien: he aquí que traen como una reliquia bajo el saludo de las banderas, la herencia que San Martín dejó a Rosas. Jamás soñara el dictador mejor desagravio en su propia tierra. Porque es imposible separar aquí los recuerdos. Por Rosas vuelven a tener los argentinos el sable del Libertador. Y no se puede hablar de la herencia heroica sin recordar al gran heredero, al hombre extraordinario que a pesar de todo no han conseguido manchar por completo las calumnias mezquinas y los silencios cobardes de los que nunca pudieron perdonarle el imperdonable crimen de haber sido más grande que ellos.
**Lugones, Leopoldo; “El sable.”
En: Diario Mayoría.
Reproducción del artículo “El sable”, publicado originalmente en el diario El Tiempo el 4 de marzo de 1897, con motivo del retorno a la Argentina del sable del Libertador, págs. 52 a 53, miércoles 20 de noviembre de 1974 / Buenos Aires.
Fuentes:
- Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
- La Gazeta Federal: http://www.lagazeta.com.ar/
El león sintió que sus canas eran todavía pelos viriles, comprendió toda la grandeza del esfuerzo del dictador, y dijo que en mejor mano no podía caer la prenda heroica. Y redactó su testamento partiendo la herencia en dos; dejó su corazón a Buenos Aires y su sable a Juan Manuel de Rosas. Y no tenía más que dejar. Hay motivos para creer que no amaba más el corazón que el sable. Este rasgo de San Martín, es entre los muy pocos geniales que tuvo, el más genial. No cualquiera podía comprender a Rosas. Verdad es que San Martín no debió ver en él sino el Salvador de la Independencia de América. Pero, ¿se necesita más?
Y bien: he aquí que traen como una reliquia bajo el saludo de las banderas, la herencia que San Martín dejó a Rosas. Jamás soñara el dictador mejor desagravio en su propia tierra. Porque es imposible separar aquí los recuerdos. Por Rosas vuelven a tener los argentinos el sable del Libertador. Y no se puede hablar de la herencia heroica sin recordar al gran heredero, al hombre extraordinario que a pesar de todo no han conseguido manchar por completo las calumnias mezquinas y los silencios cobardes de los que nunca pudieron perdonarle el imperdonable crimen de haber sido más grande que ellos.
**Lugones, Leopoldo; “El sable.”
En: Diario Mayoría.
Reproducción del artículo “El sable”, publicado originalmente en el diario El Tiempo el 4 de marzo de 1897, con motivo del retorno a la Argentina del sable del Libertador, págs. 52 a 53, miércoles 20 de noviembre de 1974 / Buenos Aires.
Fuentes:
- Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades
- La Gazeta Federal: http://www.lagazeta.com.ar/
Muerte de Facundo Quiroga
Al llegar a Pitambalá, Facundo se entera de la muerte de Latorre. Sigue hasta Santiago del Estero, a donde llega el 3 de enero de 1835, y allí celebra varias conferencias tendientes a apaciguar los ánimos después de los recientes sucesos.
El 6 de febrero emprende el regreso, y el 16, en Barranca Yaco, es asesinado, junto con el coronel Santos Ortiz y 16 hombres de su comitiva, incluso un chico de 12 años. El ejecutor material fué Santos Pérez al frente de una partida. Los inspiradores fueron los hermanos Reinafé, Cullen y los unitarios de Montevideo.
La Gazeta Federal
Todo tiempo pasado no fue mejor: Gral. Gregorio A. de Lamadrid
Gral.Gregorio A. de Lamadrid
No sólo en La Rioja hizo sentir Lamadrid el peso de sus arbitrariedades. Llegado a San Juan, al frente de una división de caballería, asumió el gobierno durante una semana.
Un día de ese breve gobierno el coronel Quiroga del Carril es condenado a muerte. Se lo fusila, una mañana, en la plaza de San Juan, bajo los altos del histórico Cabildo.
Ese mismo día por la noche fue asesinado en la cárcel el doctor Francisco Ignacio Bustos, ex-gobernador delegado de la provincia y hombre sumamente apreciado en ella. Lamadrid narra con cinismo en sus Memorías, las argucias de que intentó valerse para eliminarlo:
"Le ordené al oficial Coria -dice- que previniera al centinela que lo relevara al de la puerta del preso, que se prestara a la seducción que le hiciera, aun se bajara con él, si le invitaba a fugarse; que si tal sucedía, estuviese muy vigilado, para que al tiempo de ganar la calle le disparase cuatro tiros, gritando a la guardia, pero que cuidara de que no se trasluciera semejante intriga, pues debería indagarse al día siguiente por sumario." (Lamadrid, Memorias, t.I, p.492)
El plan falló, porque, según parece, Bustos no pretendió fugarse; pero, asimismo, "estando en la cárcel, cargado de grillos, y sin el menor indicio de que hubiese intentado evadirse, como se hizo creer, fue muerto a balazos en la misma prisión" y agrega un detalle interesante: "El día anterior de la muerte del doctor Bustos, el gobernador Lamadrid le exigió 6000 pesos, que no tenía ni esperaba recibir de su esposa, a quien, no obstante, los hizo pedir en Mendoza."
Retazos de un período de historia argentina que, como tantos otros, poco y nada tenía de tranquilidad.
Fuente: http://www.lagazeta.com.ar/civilizacion_o_barbarie.htm#05
Cuando Rivadavia no dejaba tranquilo a San Martín
Mientras San Martín permaneció en Mendoza, retirado en su chacra, Rivadavia y el gobierno de Buenos Aires lo hostilizó de todas formas. Primero le puso un mucamo como espía de sus movimientos y luego hasta le violaba su correspondencia privada. El propio San Martín se lo confiesa a O´Higgins en carta del 2º de octubre de 1827:
“...Mi separación voluntaria del Perú parecía me ponía al cubierto de toda sospecha de ambicionar nada sobre las desunidas Provincias del Plata. Confinado en mi hacienda de Mendoza, y sin más relaciones que algunos vecinos que venían a visitarme, nada de esto bastó para tranquilizar la desconfiada administración de Buenos Aires; ella me cercó de espías; mi correspondencia era abierta con grosería...” (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)
La Gazeta Federal:
http://www.lagazeta.com.ar/
“...Mi separación voluntaria del Perú parecía me ponía al cubierto de toda sospecha de ambicionar nada sobre las desunidas Provincias del Plata. Confinado en mi hacienda de Mendoza, y sin más relaciones que algunos vecinos que venían a visitarme, nada de esto bastó para tranquilizar la desconfiada administración de Buenos Aires; ella me cercó de espías; mi correspondencia era abierta con grosería...” (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)
La Gazeta Federal:
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Pinceladas sobre algunos de nuestros próceres (reales o "truchos")
SOBRE JUAN MANUEL DE ROSAS
"Sin hacer juicios de valor o medición de cuan dictador, tirano o injusto haya sido Rosas, lo cierto es que no fue el primero, ni el último, ni el peor. Para dilucidar esta cuestión no es necesario recurrir a la historia revisionista; basta escuchar los testimonios de algunos protagonistas directos, y leer algo de historia relatada por historiadores imparciales y hasta antirosistas." (Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades) o (La Gazeta Federal) [estamos en duda]
***
SOBRE BERNARDINO RIVADAVIA
“Rivadavia era incapaz de lealtad, honestidad o siquiera buenas maneras en sus relaciones con los hombres que lo rodeaban con quienes estaba obligado a llevar los negocios de la comunidad. Odiaba a los hombres que eran más notables o tenían más éxito que él. No encontraba nada demasiado maligno que decir sobre San Martín y Bolívar.” (Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. H.S.Ferns. p.178)
***
“Me dice Ud. no haber recibido más carta mías; se han extraviado, o mejor dicho se han escamoteado ocho o diez cartas mías que e tengo escritas desde mi salida de América; esto no me sorprende, pues me consta que en todo el tiempo de la administración de Rivadavia mi correspondencia ha sufrido una revista inquisitorial la maás completa. Yo he mirado esta conducta con el desprecio que merecen sus autores....ya habrá sabido la renuncia de Rivadavia. Su administración ha sido desastrosa y solo ha contribuido a dividir los ánimos. Yo he rechazado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona. Con un hombre como este al frente de la administración no creí necesario ofrecer mis servicios en la actual guerra con el Brasil por el convencimiento en que estaba, de que hubieran sido despreciados” (Carta de San Martín a O'Higgins)
***
SOBRE JUAN LAVALLE
El historiador Paul Groussac, antirosista, nos deja su impresion sobre la dictadura de Lavalle:
"A la víctima ilustre de Navarro siguieron muchas otras, y la sentencia «legal» que precedió a las ejecuciones de Mesa, Manrique, Cano y otros prisioneros de guerra no borra su iniquidad. Mientras los diarios de Lavalle pisoteaban el cadáver de Dorrego y ultrajaban odiosamente a sus amigos, los redactores de “La Gaceta Mercantil” eran llevados a un pontón, por un acróstico «sedicioso». Se deportaba a los generales Balcarce, Martínez, Iriarte; a los ciudadanos Anchorena, Aguirre, García Zúñiga, Wright, etcétera, por delitos de opinión. “El Pampero” denunciaba al gobierno y, en su defecto, a los furores de la plebe del arrabal, las propiedades de Rosas y demás «ricachos del pueblo que io auxilian»." (Paul Groussac. Estudios de Historia Argentina. p.204)
***
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"Sin hacer juicios de valor o medición de cuan dictador, tirano o injusto haya sido Rosas, lo cierto es que no fue el primero, ni el último, ni el peor. Para dilucidar esta cuestión no es necesario recurrir a la historia revisionista; basta escuchar los testimonios de algunos protagonistas directos, y leer algo de historia relatada por historiadores imparciales y hasta antirosistas." (Castagnino Leonardo. Juan Manuel de Rosas, Sombras y Verdades) o (La Gazeta Federal) [estamos en duda]
***
SOBRE BERNARDINO RIVADAVIA
“Rivadavia era incapaz de lealtad, honestidad o siquiera buenas maneras en sus relaciones con los hombres que lo rodeaban con quienes estaba obligado a llevar los negocios de la comunidad. Odiaba a los hombres que eran más notables o tenían más éxito que él. No encontraba nada demasiado maligno que decir sobre San Martín y Bolívar.” (Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. H.S.Ferns. p.178)
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“Me dice Ud. no haber recibido más carta mías; se han extraviado, o mejor dicho se han escamoteado ocho o diez cartas mías que e tengo escritas desde mi salida de América; esto no me sorprende, pues me consta que en todo el tiempo de la administración de Rivadavia mi correspondencia ha sufrido una revista inquisitorial la maás completa. Yo he mirado esta conducta con el desprecio que merecen sus autores....ya habrá sabido la renuncia de Rivadavia. Su administración ha sido desastrosa y solo ha contribuido a dividir los ánimos. Yo he rechazado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona. Con un hombre como este al frente de la administración no creí necesario ofrecer mis servicios en la actual guerra con el Brasil por el convencimiento en que estaba, de que hubieran sido despreciados” (Carta de San Martín a O'Higgins)
***
SOBRE JUAN LAVALLE
El historiador Paul Groussac, antirosista, nos deja su impresion sobre la dictadura de Lavalle:
"A la víctima ilustre de Navarro siguieron muchas otras, y la sentencia «legal» que precedió a las ejecuciones de Mesa, Manrique, Cano y otros prisioneros de guerra no borra su iniquidad. Mientras los diarios de Lavalle pisoteaban el cadáver de Dorrego y ultrajaban odiosamente a sus amigos, los redactores de “La Gaceta Mercantil” eran llevados a un pontón, por un acróstico «sedicioso». Se deportaba a los generales Balcarce, Martínez, Iriarte; a los ciudadanos Anchorena, Aguirre, García Zúñiga, Wright, etcétera, por delitos de opinión. “El Pampero” denunciaba al gobierno y, en su defecto, a los furores de la plebe del arrabal, las propiedades de Rosas y demás «ricachos del pueblo que io auxilian»." (Paul Groussac. Estudios de Historia Argentina. p.204)
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Olga y Daniel
LA MUERTE DEL GRAN CAPITÁN - Últimos momentos
Felix Frías, testigo presencial de estos días tristes, relata:
"El 17 el General se levantó sereno y con las fuerzas suficientes para pasar a la habitación de su hija, donde pidió que le leyeran los diarios, que el estado de su vista no le permitía desde mucho tiempo leer por sí mismo. Hizo poner rapé en su caja para convidar al médico que debía venir más tarde, y tomó algún alimento. Nada anunciaba en su semblante ni en sus palabras el próximo fin de su existencia.
El médico le había aconsejado que trajera a su lado una hermana de caridad, a fin de ahorrar a su hija las fatigas ya tan prolongadas de sus cuidados, y a fin de que el mismo enfermo tuviera más libertad para pedir cuanto pudiera necesitar, lo que a veces no hacía por no molestar a su hija. Esta señora no quería ceder a nadie el privilegio, tan grato para su amor filial, y de que disfrutó hasta el último instante, de asistir a su padre en su penosa enfermedad.
El señor Balcarce salió en la mañana del mismo día a hacer esa diligencia, acompañado por don Javier Rosales, a quien comunicó las esperanzas que abrigaba en el restablecimiento del General y su proyecto de hacerle viajar; tan lejos estaba de preveer la desgracia que le amenazaba y tanta confianza le inspiraba el estado de ese día y los anteriores de su padre. El señor Rosales procuró disipar esas ilusiones que podían hacer más sensible el golpe, que él consideraba inmediato y sus tristes predicciones no tardaron por desgracia en realizarse.
Después de las dos de la tarde el general San Martín se sintió atacado por sus agudos dolores nerviosos al estómago. El doctor Jardon, su médico, y sus hijos estaban a su lado. El primero no se alarmó y dijo que aquel ataque pasaría como los precedentes. En efecto, los dolores calmaron, pero repentinamente el General, que había pasado al lecho de su hija, hizo un movimiento convulsivo, indicando al señor Balcarce con palabras entrecortadas que la alejara, y expiró casi sin agonía. Es más fácil comprender que explicar la aflicción de sus hijos en presencia de esa muerte tan súbita e inesperada.
Algunos días antes el General se sintió atormentado en la noche por sus dolores, tomó una dosis de opio mayor que la prescripta para calmarlos y en la mañana siguiente apareció moribundo. Las aplicaciones de sinapismos lograron reanimarlo, pero vino luego una reacción con fiebre violenta, que entiendo ha influido en su muerte imprevista, a pesar de las engañosas apariencias de mejoría que se notaron en los cuatro últimos días."
La Gazeta Federal
http://www.lagazeta.com.ar/
"El 17 el General se levantó sereno y con las fuerzas suficientes para pasar a la habitación de su hija, donde pidió que le leyeran los diarios, que el estado de su vista no le permitía desde mucho tiempo leer por sí mismo. Hizo poner rapé en su caja para convidar al médico que debía venir más tarde, y tomó algún alimento. Nada anunciaba en su semblante ni en sus palabras el próximo fin de su existencia.
El médico le había aconsejado que trajera a su lado una hermana de caridad, a fin de ahorrar a su hija las fatigas ya tan prolongadas de sus cuidados, y a fin de que el mismo enfermo tuviera más libertad para pedir cuanto pudiera necesitar, lo que a veces no hacía por no molestar a su hija. Esta señora no quería ceder a nadie el privilegio, tan grato para su amor filial, y de que disfrutó hasta el último instante, de asistir a su padre en su penosa enfermedad.
El señor Balcarce salió en la mañana del mismo día a hacer esa diligencia, acompañado por don Javier Rosales, a quien comunicó las esperanzas que abrigaba en el restablecimiento del General y su proyecto de hacerle viajar; tan lejos estaba de preveer la desgracia que le amenazaba y tanta confianza le inspiraba el estado de ese día y los anteriores de su padre. El señor Rosales procuró disipar esas ilusiones que podían hacer más sensible el golpe, que él consideraba inmediato y sus tristes predicciones no tardaron por desgracia en realizarse.
Después de las dos de la tarde el general San Martín se sintió atacado por sus agudos dolores nerviosos al estómago. El doctor Jardon, su médico, y sus hijos estaban a su lado. El primero no se alarmó y dijo que aquel ataque pasaría como los precedentes. En efecto, los dolores calmaron, pero repentinamente el General, que había pasado al lecho de su hija, hizo un movimiento convulsivo, indicando al señor Balcarce con palabras entrecortadas que la alejara, y expiró casi sin agonía. Es más fácil comprender que explicar la aflicción de sus hijos en presencia de esa muerte tan súbita e inesperada.
Algunos días antes el General se sintió atormentado en la noche por sus dolores, tomó una dosis de opio mayor que la prescripta para calmarlos y en la mañana siguiente apareció moribundo. Las aplicaciones de sinapismos lograron reanimarlo, pero vino luego una reacción con fiebre violenta, que entiendo ha influido en su muerte imprevista, a pesar de las engañosas apariencias de mejoría que se notaron en los cuatro últimos días."
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El terror desde el gobierno - La durísima posición de Mariano Moreno
El régimen de terror fue muy anterior a la época de Rosas. Desde la independencia argentina, fue aplicado por casi todos los gobiernos.
La junta de 1810 ya había formulado su doctrina en el “Plan de las operaciones que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia", atribuído a Mariano Moreno.
En este célebre documento se sostiene que con los enemigos declarados "...debe observar el gobierno una conducta, la más cruel y sanguinaria; la menor especie debe ser castigada. La menor, semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con pena capital, principalmente cuando concurran las circunstancias de recaer en sujetos de talento, riqueza, carácter”...y luego agregaba que "No debe escandalizar el sentido de mis voces: de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa…y si no, ¿por qué nos pintan a la libertad ciega, y armada de un puñal? Porque ningún Estado envejecido o provincias pueden regenerarse ni cortar sus corrompidos abusos sin verter arroyos de sangre."
La Gazeta Federal
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OyD
La junta de 1810 ya había formulado su doctrina en el “Plan de las operaciones que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia", atribuído a Mariano Moreno.
En este célebre documento se sostiene que con los enemigos declarados "...debe observar el gobierno una conducta, la más cruel y sanguinaria; la menor especie debe ser castigada. La menor, semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con pena capital, principalmente cuando concurran las circunstancias de recaer en sujetos de talento, riqueza, carácter”...y luego agregaba que "No debe escandalizar el sentido de mis voces: de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa…y si no, ¿por qué nos pintan a la libertad ciega, y armada de un puñal? Porque ningún Estado envejecido o provincias pueden regenerarse ni cortar sus corrompidos abusos sin verter arroyos de sangre."
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Más sobre la muerte de José de San Martín - Felix Frías, su amigo
En realidad, la información excelente que nos ha llegado comenzaremos a compartirla a partir de la próxima nota sobre el tema. Pero como está basada en una carta de Félix Frías, creímos oportuno contarte antes quién era ese amigo de San Martín.
Felix Frías era un pensador argentino, político y prestigioso orador y autor de numerosos libros, Fue representante argentino en Chile durante el gobierno de Domingo F. Sarmiento (1869) y el defensor más acérrimo en la cuestión sobre la soberanía argentina de la Patagonia.
Gracias a su gestión, ésta no entró dentro del arbitraje disputado por ambas naciones. La postura de Chile, manifiesta por su Ministro de Relaciones Exteriores, Adolfo Ibáñez, era la de incluir la Patagonia en su totalidad en el arbitraje. Según Ibáñez, este territorio constituía un interés vital para Chile.
Félix Frías argumentaba que "la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y la Tierra del Fuego, aunque contiguos, son territorios distintos".
Con esta frase descalificaba la intención de su par chileno de incluir estas tres regiones como si fueran sólo una, frente al arbitraje internacional.
En los alrededores de El Calafate hay dos accidentes geográficos que llevan su nombre: El Glaciar Frías y el cerro Frías, bautizado en su memoria por Francisco P. Moreno. En esa ocasión, un 12 de marzo de 1877, el Perito Moreno, a los pies del cerro, decía: "costeamos la falda de un cerro bastante elevado y extenso (...) Llamo a este cerro monte Félix Frías en honor de mi venerable amigo, el esclarecido patriota que defiende con tanto ardor la causa de los argentinos contra las temerarias pretensiones chilenas"
Fuente: - La Gazeta Federal http://www.lagazeta.com.ar/
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En la fotografía: alguien que parece ser Felix Frías, aunque no estamos demasiado seguros.
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Felix Frías era un pensador argentino, político y prestigioso orador y autor de numerosos libros, Fue representante argentino en Chile durante el gobierno de Domingo F. Sarmiento (1869) y el defensor más acérrimo en la cuestión sobre la soberanía argentina de la Patagonia.
Gracias a su gestión, ésta no entró dentro del arbitraje disputado por ambas naciones. La postura de Chile, manifiesta por su Ministro de Relaciones Exteriores, Adolfo Ibáñez, era la de incluir la Patagonia en su totalidad en el arbitraje. Según Ibáñez, este territorio constituía un interés vital para Chile.
Félix Frías argumentaba que "la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y la Tierra del Fuego, aunque contiguos, son territorios distintos".
Con esta frase descalificaba la intención de su par chileno de incluir estas tres regiones como si fueran sólo una, frente al arbitraje internacional.
En los alrededores de El Calafate hay dos accidentes geográficos que llevan su nombre: El Glaciar Frías y el cerro Frías, bautizado en su memoria por Francisco P. Moreno. En esa ocasión, un 12 de marzo de 1877, el Perito Moreno, a los pies del cerro, decía: "costeamos la falda de un cerro bastante elevado y extenso (...) Llamo a este cerro monte Félix Frías en honor de mi venerable amigo, el esclarecido patriota que defiende con tanto ardor la causa de los argentinos contra las temerarias pretensiones chilenas"
Fuente: - La Gazeta Federal http://www.lagazeta.com.ar/
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En la fotografía: alguien que parece ser Felix Frías, aunque no estamos demasiado seguros.
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Defensa del revisionismo histórico
Frente a una enseñanza oficial de la historia argentina que es perniciosa para la formación de los jóvenes, a quienes se les debe explicar solamente la verdad, justipreciamos la intensa obra de los historiadores revisionistas, que en la cátedra y el libro están demostrando dónde están los verdaderos y los falsos próceres, riñendo una batalla que ya ha sido ganada, porque el fraude histórico inventados por los vencedores de Caseros y Pavón no resiste la fuerza incontrastable de la verdad histórica.
Y es con ese espíritu de justicia que revelan los historiadores revisionistas que Alberto Ezcurra Medrano publica la segunda edición de su libro Las otras Tablas de Sangre, libro magnífico, claramente escrito, de alta polémica, totalmente documentado, que tiene la ventaja sobre el de su antagonista, el del lamentable e infelicísimo Rivera Indarte, de que no inventa ni fantasea ni agrega adjetivos insultantes ni comentarios malévolos, sino que expone los hechos para que el lector juzgue, valiéndose muchas veces de los mismos historiadores liberales para demostrar cómo los unitarios, con sus olas de crímenes, de degollaciones, de fusilamientos a granel, superaron las atrocidades y desafueros de los enemigos de la “civilización.”
De un artículo en
http://www.lagazeta.com.ar/historia_oficial_y_revisionista.htm#01
Y es con ese espíritu de justicia que revelan los historiadores revisionistas que Alberto Ezcurra Medrano publica la segunda edición de su libro Las otras Tablas de Sangre, libro magnífico, claramente escrito, de alta polémica, totalmente documentado, que tiene la ventaja sobre el de su antagonista, el del lamentable e infelicísimo Rivera Indarte, de que no inventa ni fantasea ni agrega adjetivos insultantes ni comentarios malévolos, sino que expone los hechos para que el lector juzgue, valiéndose muchas veces de los mismos historiadores liberales para demostrar cómo los unitarios, con sus olas de crímenes, de degollaciones, de fusilamientos a granel, superaron las atrocidades y desafueros de los enemigos de la “civilización.”
De un artículo en
http://www.lagazeta.com.ar/historia_oficial_y_revisionista.htm#01
EL ROBO DE LA ESCUADRA (26 de julio de 1845)
Imagen: Almirante Guillermo Brown (1777-1857)
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(Bloqueo anglo-francés)
El 26 de julio de 1845, cuando el almirante Brown, comandante de la fuerza naval argentina que bloqueaba a Montevideo, en cumplimiento de órdenes superiores, se disponía a regresar a Buenos Aires, tiene lugar un hecho ultrajante que es conocido en nuestra historia como “el robo de la escuadra”.
Las corbetas “Comus” y “Sattellite”, de la estación naval francesa, detienen a cañonazos a la “9 de Julio”, “San Martín” y “25 de Mayo”, mientras que la “D’Assas” hace lo propio con la “Maipú” y la “Echagüe”.
El anciano almirante envía entonces al general Rosas estas palabras llenas de amargura:
“Tal agravio demandaba el sacrificio de la vida con honor y solo la subordinación a las supremas órdenes de V.E., para evitar la aglomeración de incidentes que complicasen las circunstancias, pudo resolver al que firma a arriar un pabellón que durante treinta y tres años de continuos triunfos ha sostenido con toda dignidad en las aguas del Plata”.
Poco después, la escuadra argentina, que bloqueaba el puerto de Montevideo a las órdenes del almirante Brown, fue apresada, cumpliéndose la consigna ministerial. Pocas veces se había asistido a un atropello más flagrante de las normas del derecho internacional. Las potencias agresoras organizaron hábilmente lo que hoy denominamos “guerra psicológica”, pero no pudieron impedir los comentarios de la prensa.
“Triunfe la Confederación Argentina o acabe con honor, Rosas, a pesar del epíteto de déspota con que lo difaman, será reputado en la posteridad como el único jefe americano del sur que ha resistido intrépido las violentas agresiones de las dos naciones más poderosas del Viejo Mundo”; decía “O Brado de Amazonas”. De Río de Janeiro, el 13 de diciembre de 1845.
“O Sentinella da Monarchia”, del mismo origen, del día 17, se expresaba así: “Sean cuales fueran las faltas de este hombre extraordinario, nadie ve en él sino al ilustre defensor de la causa americana, el grande hombre de América, sea que triunfe o que sucumba”.
El ex presidente de Chile, general Pinto, le escribe al ministro plenipotenciario argentino:
“Todos los chilenos nos avergonzamos que haya en Chile dos periódicos que defienden la legalidad de la traición a su país, y usted sabe quienes son sus redactores”.
Fuente: http://www.lagazeta.com.ar/
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(Bloqueo anglo-francés)
El 26 de julio de 1845, cuando el almirante Brown, comandante de la fuerza naval argentina que bloqueaba a Montevideo, en cumplimiento de órdenes superiores, se disponía a regresar a Buenos Aires, tiene lugar un hecho ultrajante que es conocido en nuestra historia como “el robo de la escuadra”.
Las corbetas “Comus” y “Sattellite”, de la estación naval francesa, detienen a cañonazos a la “9 de Julio”, “San Martín” y “25 de Mayo”, mientras que la “D’Assas” hace lo propio con la “Maipú” y la “Echagüe”.
El anciano almirante envía entonces al general Rosas estas palabras llenas de amargura:
“Tal agravio demandaba el sacrificio de la vida con honor y solo la subordinación a las supremas órdenes de V.E., para evitar la aglomeración de incidentes que complicasen las circunstancias, pudo resolver al que firma a arriar un pabellón que durante treinta y tres años de continuos triunfos ha sostenido con toda dignidad en las aguas del Plata”.
Poco después, la escuadra argentina, que bloqueaba el puerto de Montevideo a las órdenes del almirante Brown, fue apresada, cumpliéndose la consigna ministerial. Pocas veces se había asistido a un atropello más flagrante de las normas del derecho internacional. Las potencias agresoras organizaron hábilmente lo que hoy denominamos “guerra psicológica”, pero no pudieron impedir los comentarios de la prensa.
“Triunfe la Confederación Argentina o acabe con honor, Rosas, a pesar del epíteto de déspota con que lo difaman, será reputado en la posteridad como el único jefe americano del sur que ha resistido intrépido las violentas agresiones de las dos naciones más poderosas del Viejo Mundo”; decía “O Brado de Amazonas”. De Río de Janeiro, el 13 de diciembre de 1845.
“O Sentinella da Monarchia”, del mismo origen, del día 17, se expresaba así: “Sean cuales fueran las faltas de este hombre extraordinario, nadie ve en él sino al ilustre defensor de la causa americana, el grande hombre de América, sea que triunfe o que sucumba”.
El ex presidente de Chile, general Pinto, le escribe al ministro plenipotenciario argentino:
“Todos los chilenos nos avergonzamos que haya en Chile dos periódicos que defienden la legalidad de la traición a su país, y usted sabe quienes son sus redactores”.
Fuente: http://www.lagazeta.com.ar/
Los ojos de Inglaterra sobre las colonias latinoamericanas
Después de reconocer Inglaterra la independencia de las colonias latinoamericanas en la época en que el grupo rivadaviano concertaba el primer empréstito con la Baring, George Canning opinaba en 1825 que "La cosa está hecha, el clavo está puesto. Hispanoamérica es libre y si nosotros no gobernamos tristemente nuestros asuntos, es inglesa". (Historia universal. Editorial Daimon).
http://www.lagazeta.com.ar/guerra_del_parana.htm#01
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Historia de un bicentenario - El proceso argentino
El proceso de la independencia argentina comenzó con la segunda invasión inglesa de 1806. La primera, si acordamos con Lanata en su libro “Argentinos”, se había producido treinta años antes, cuando Portugal e Inglaterra disputaban a España el control del Río de la Plata y la Colonia del Sacramento.
Acotación al margen: la cuarta invasión inglesa fue la primera exitosa de Gran Bretaña, se produjo en 1833 y tuvo como víctima nuestra vigesimocuarta provincia aún irredenta, Malvinas.
El período de luchas de la independencia termina a comienzos de 1820, con la renuncia del último director supremo del Río de la Plata, José Rondeau (lo sucedió por una semana Pedro Aguirre, quien a menudo se cae de los libros de textos y apenas suele figurar en notas de pie de página) derrotado por los caudillos del interior Estanislao López y Francisco Ramírez.
Luego vendría la anarquía, la presidencia unitaria de Rivadavia, el fusilamiento de Manuel Dorrego, la guerra civil entre unitarios y federales, la llegada de Rosas al gobierno de Buenos Aires y al poder de la Confederación Argentina como Restaurador de las Leyes. Fue el primer gobierno del “partido del orden” organizado tras las luchas civiles iniciadas en 1810.
El período de 14 años, entre 1806 y 1820, tiene dos fechas que brillan con luz propia: el 25 de Mayo de 1810, cuando se establece el primer gobierno autónomo respecto de España, y el 9 de julio de 1816 que “blanquea” la independencia del Río de la Plata.
Posteriormente llegarían otras secuencias y consecuencias. La independencia nacional fue capitalizada por Buenos Aires, que a partir de la batalla de Pavón (1861) reorganizó el país que le importaba, la mitad del virreinato original, a imagen y semejanza de sus intereses.
http://www.paralelo32.com.ar/secciones/noticia.asp?id=36549
Acotación al margen: la cuarta invasión inglesa fue la primera exitosa de Gran Bretaña, se produjo en 1833 y tuvo como víctima nuestra vigesimocuarta provincia aún irredenta, Malvinas.
El período de luchas de la independencia termina a comienzos de 1820, con la renuncia del último director supremo del Río de la Plata, José Rondeau (lo sucedió por una semana Pedro Aguirre, quien a menudo se cae de los libros de textos y apenas suele figurar en notas de pie de página) derrotado por los caudillos del interior Estanislao López y Francisco Ramírez.
Luego vendría la anarquía, la presidencia unitaria de Rivadavia, el fusilamiento de Manuel Dorrego, la guerra civil entre unitarios y federales, la llegada de Rosas al gobierno de Buenos Aires y al poder de la Confederación Argentina como Restaurador de las Leyes. Fue el primer gobierno del “partido del orden” organizado tras las luchas civiles iniciadas en 1810.
El período de 14 años, entre 1806 y 1820, tiene dos fechas que brillan con luz propia: el 25 de Mayo de 1810, cuando se establece el primer gobierno autónomo respecto de España, y el 9 de julio de 1816 que “blanquea” la independencia del Río de la Plata.
Posteriormente llegarían otras secuencias y consecuencias. La independencia nacional fue capitalizada por Buenos Aires, que a partir de la batalla de Pavón (1861) reorganizó el país que le importaba, la mitad del virreinato original, a imagen y semejanza de sus intereses.
http://www.paralelo32.com.ar/secciones/noticia.asp?id=36549
Biografía del general Ángel Pacheco
¿Conocés "El Talar de Pacheco" en las vecindades de Buenos Aires?
"El Talar" por los montes de talas, arbustos que también prosperan al sur de Berisso.
"de Pacheco" por este militar argentino cuya biografía vamos a contarte.
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Guerrero de la Independencia, de la campaña al Brasil y de la expedición al desierto, la carrera militar del general Ángel Pacheco abarca desde el combate de San Lorenzo hasta Caseros.
Nació en Buenos Aires el 14 de julio de 1795, y a los quince años de edad dejó las aulas del Colegio de San Carlos para entrar como cadete al regimiento de Patricios. Era hijo de don José Pacheco Gómez Negrete y de doña Teresa Darregrande.
Como granadero de San Martín luchó en el combate de San Lorenzo e hizo la campaña del Alto Perú. En Cuyo, el Libertador lo incorporó a su escolta; peleó en Chacabuco con el grado de capitán, y llevó a Buenos Aires el parte de la victoria. Se distinguió en la campaña del sur de Chile y en Cancha Rayada, donde salvó los depósitos del ejército patriota que habían caído en poder de los godos. Fue héroe en Maípú y recibió heridas en esta batalla que lo alejaron del servicio como inválido (1819).
Después del año 20 tomó parte activa en la lucha de fronteras contra el indio. Fue jefe del Departamento del Norte en Buenos Aires, hasta el momento de la guerra con el Brasil. Peleó en Ituzaingó y Camacuá, y alcanzó el grado de coronel.
A fines de 1828, cuando su amigo Dorrego cayó victima de un plan internacional, Ángel Pacheco fue encarcelado. Y a la caída de Lavalle volvió a la lucha, en las filas federales.
Se destacó en la guerra contra el general Paz, y en el año 40 contra Lavalle y la Coalición del Norte. En Quebracho Herrado comandó el ala derecha federal, de acción decisiva en ese combate. Alli tomó prisionero y dio garantías al coronel Pedro José Díaz. En Sancala derrotó al coronel Vilela, en inferioridad numérica de fuerzas (500 hombres contra 2.200), provocando un verdadero desastre a la coalición unitaria.
Sin duda una de las hazañas más notables de Pacheco fue la cumplida durante la expedición al desierto (1833-34), como segundo jefe de la División de la Izquierda, que comandaba Rosas. Después de limpiar de salvajes el valle del río Negro llegó a la confluencia del Limay y del Neuquén.
En 1850 ocupó una banca en la Sala de Representantes de Buenos Aires, pero su actuación militar en la campaña de Caseros, como jefe de la vanguardia, brilló por su ausencia.
El general en jefe del ejército federal, Pacheco, con órdenes y contraórdenes dudosas, permite que el ejército de invasor, al mando de Urquiza, avance sin inconvenientes hasta Morón. Retrocede las tropas federales dejando sin apoyo a Hilario Lagos. Cuando Urquiza repasa el arroyo de Márquez casi sin ser molestado, Rosas, irritado ante Antonino Reyes dirá: “Si no puede ser, si no puede ser que el general Pacheco desobedezca las órdenes del gobernador de la provincia”.
El 1 de febrero renunció al mando y se retiró a su estancia El Talar. Dejó así a la mayor parte del ejército rosista amontonado y arrinconado por la cañada de Morón. Se dice que habla sido trabajado por Urquiza, que Rosas lo sabía y que lo dejó separarse por eso mismo. La actitud posterior de Pacheco da asidero a esta opinión: los vencedores de Rosas le ofrecieron un ministerio que, a la postre, aceptó. Fue ministro de Guerra y Marina del gobernador interino Manuel Guillermo Pinto, desde diciembre de 1852 hasta el 7 de febrero de 1853.
El general Pacheco murió el 28 de setiembre de 1869, y en su sepelio pronunció una oración fúnebre Mitre.
Fuentes:
- Chávez, Fermín – Iconografía de Rosas y de la Federación – Buenos Aires (1972).
- La Gazeta Federal http://www.lagazeta.com.ar/
"El Talar" por los montes de talas, arbustos que también prosperan al sur de Berisso.
"de Pacheco" por este militar argentino cuya biografía vamos a contarte.
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Guerrero de la Independencia, de la campaña al Brasil y de la expedición al desierto, la carrera militar del general Ángel Pacheco abarca desde el combate de San Lorenzo hasta Caseros.
Nació en Buenos Aires el 14 de julio de 1795, y a los quince años de edad dejó las aulas del Colegio de San Carlos para entrar como cadete al regimiento de Patricios. Era hijo de don José Pacheco Gómez Negrete y de doña Teresa Darregrande.
Como granadero de San Martín luchó en el combate de San Lorenzo e hizo la campaña del Alto Perú. En Cuyo, el Libertador lo incorporó a su escolta; peleó en Chacabuco con el grado de capitán, y llevó a Buenos Aires el parte de la victoria. Se distinguió en la campaña del sur de Chile y en Cancha Rayada, donde salvó los depósitos del ejército patriota que habían caído en poder de los godos. Fue héroe en Maípú y recibió heridas en esta batalla que lo alejaron del servicio como inválido (1819).
Después del año 20 tomó parte activa en la lucha de fronteras contra el indio. Fue jefe del Departamento del Norte en Buenos Aires, hasta el momento de la guerra con el Brasil. Peleó en Ituzaingó y Camacuá, y alcanzó el grado de coronel.
A fines de 1828, cuando su amigo Dorrego cayó victima de un plan internacional, Ángel Pacheco fue encarcelado. Y a la caída de Lavalle volvió a la lucha, en las filas federales.
Se destacó en la guerra contra el general Paz, y en el año 40 contra Lavalle y la Coalición del Norte. En Quebracho Herrado comandó el ala derecha federal, de acción decisiva en ese combate. Alli tomó prisionero y dio garantías al coronel Pedro José Díaz. En Sancala derrotó al coronel Vilela, en inferioridad numérica de fuerzas (500 hombres contra 2.200), provocando un verdadero desastre a la coalición unitaria.
Sin duda una de las hazañas más notables de Pacheco fue la cumplida durante la expedición al desierto (1833-34), como segundo jefe de la División de la Izquierda, que comandaba Rosas. Después de limpiar de salvajes el valle del río Negro llegó a la confluencia del Limay y del Neuquén.
En 1850 ocupó una banca en la Sala de Representantes de Buenos Aires, pero su actuación militar en la campaña de Caseros, como jefe de la vanguardia, brilló por su ausencia.
El general en jefe del ejército federal, Pacheco, con órdenes y contraórdenes dudosas, permite que el ejército de invasor, al mando de Urquiza, avance sin inconvenientes hasta Morón. Retrocede las tropas federales dejando sin apoyo a Hilario Lagos. Cuando Urquiza repasa el arroyo de Márquez casi sin ser molestado, Rosas, irritado ante Antonino Reyes dirá: “Si no puede ser, si no puede ser que el general Pacheco desobedezca las órdenes del gobernador de la provincia”.
El 1 de febrero renunció al mando y se retiró a su estancia El Talar. Dejó así a la mayor parte del ejército rosista amontonado y arrinconado por la cañada de Morón. Se dice que habla sido trabajado por Urquiza, que Rosas lo sabía y que lo dejó separarse por eso mismo. La actitud posterior de Pacheco da asidero a esta opinión: los vencedores de Rosas le ofrecieron un ministerio que, a la postre, aceptó. Fue ministro de Guerra y Marina del gobernador interino Manuel Guillermo Pinto, desde diciembre de 1852 hasta el 7 de febrero de 1853.
El general Pacheco murió el 28 de setiembre de 1869, y en su sepelio pronunció una oración fúnebre Mitre.
Fuentes:
- Chávez, Fermín – Iconografía de Rosas y de la Federación – Buenos Aires (1972).
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